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sábado, 16 de febrero de 2013

Vicente Gallego: Ofrecimiento


Aquí estás otra vez, Amor,
visita siempre inesperada,
endemoniado ángel de mís días;
aquí llegas de nuevo con tus alas traidoras
por cuyo torvo filo abandonan los hombres
su fe y sus pertenencias.

Funda tu extraño infierno irresistible
en el centro arrasado de mi casa,
y rompe el corazón de los que amo
mientras yo quemo incienso ante tu imagen.

Una vez más quisiera convertirme
en tu obediente siervo, y por lograrlo
me someto a tu imperio en cuerpo y alma.
Pídeme, si te place,
las más indignas pruebas, y contempla
cómo entierro con cal mi libertad,
cómo doy a los perros mis deberes.

Aquí tienes el mundo
que a mi medida alcé para pedirle amparo,
arráncame de él
y clávame en la cruz de tu capricho,
porque alcanzo a saber que no habré de gozarte
si no logro entregar, postrado, mi gobierno.

Caer quiero en tu tierra por merecer el yugo
de quien me hace sentir, mi voluntad quebrando,
el aliento más hondo del dolor,
que es el más hondo aliento de la vida.

Porque sé que no eres generoso,
ni constante, ni noble,
porque conozco bien, Amor,
tus bárbaras costumbres,
la ordalía insensata a que me emplazas,
te maldigo y te ofrezco, una vez más,
mi entusiasmo salvaje, mi voluntad rendida.


miércoles, 13 de febrero de 2013

Quevedo: Amor



Es hielo abrasador, es fuego helado,
es herida que duele y no se siente,
es un soñado bien, un mal presente,
es un breve descanso muy cansado.

Es un descuido que nos da cuidado,
un cobarde con nombre de valiente,
un andar solitario entre la gente,
un amar solamente ser amado.

Es una libertad encarcelada,
que dura hasta el postrero parasismo,
enfermedad que crece si es curada.

Éste es el niño Amor, éste es su abismo:
¡mirad cuál amistad tendrá con nada
el que en todo es contrario de sí mismo!






sábado, 26 de enero de 2013

Conócete a ti mismo. KAFKA


Conócete a ti mismo no quiere decir: obsérvate. Obsérvate es la frase de la serpiente. Quiere decir: Hazte dueño de tus actos. Ahora bien, eso ya lo eres, eres dueño de tus actos. De modo que esa frase significa: ¡Desconócete! ¡Destrúyete! O sea algo malo: y sólo si uno se inclina mucho, se oye también lo que tiene de bueno, que reza así: "Para que te conviertas en quien eres".

[Cuadernos en Octavo]


viernes, 4 de enero de 2013

KAFKA. El pasajero




Permanezco de pie en la plataforma del tranvía, completamente inseguro respecto a mi situación en este mundo, en esta ciudad, en mi familia. Ni siquiera podría precisar las pretensiones que estaría en condiciones de alegar con derecho. Me es absolutamente imposible defender que esté aquí de pie, agarrado al asidero, que me deje llevar por este vagón, que la gente evite el tranvía o pase de largo en silencio o que descanse frente a la ventana. Nadie lo reclama de mí, es cierto, pero eso es indiferente.
El tranvía se aproxima a una parada; una muchacha se acerca al peldaño, dispuesta a subir. Aparece ante mí con tal claridad que me parece haberla tocado. Está vestida de negro, los pliegues de la falda apenas se mueven, la blusa, que acaba en cuello de punta de redecilla blanco, se ciñe al cuerpo, la palma de la mano izquierda se apoya en la pared, el paraguas, en la mano derecha, permanece apoyado en el segundo escalón. Posee un rostro moreno; la nariz, débilmente aplastada en los laterales, termina en una forma redondeada y ancha. Tiene pelo castaño abundante y algunos cabellos cubren la mejilla derecha.
Su oreja pequeña queda pegada a la cabeza; no obstante, como estoy cerca, puedo ver la parte trasera del lóbulo y la sombra en la raíz. En aquel instante me pregunté: ¿cómo es posible que no quede maravillada ante sí misma, que permanezca con la boca cerrada y no diga nada que exprese su asombro?


miércoles, 26 de diciembre de 2012

Esperé un dios en mis días. Luis Cernuda


Esperé un dios en mis días
para crear mi vida a su imagen,
mas el amor, como un agua,
arrastra afanes al paso.

Me he olvidado a mí mismo en sus ondas;
vacío el cuerpo, doy contra las luces;
vivo y no vivo, muerto y no muerto;
ni tierra ni cielo, ni cuerpo ni espíritu.

Soy eco de algo;
lo estrechan mis brazos siendo aire,
lo miran mis ojos siendo sombra,
lo besan mis labios siendo sueño.
He amado, ya no amo más;
he reído, tampoco río.


sábado, 22 de diciembre de 2012

Ay, niña terca. Dámaso Alonso



¡Ay, terca niña!
Le dices que no al viento,
a la niebla y al agua:
rajas al viento,
partes la niebla,
hiendes el agua.
Te niegas a la luz profundamente:
la rechazas,
ya teñida de ti: verde, amarilla,
- vencida ya – gris, roja, plata.
Y celas de la noche,
la ardua
noche de horror de tus entrañas sordas.
Cuando la mano intenta poseerte,
siente la piel tus límites:
la muralla, la cava
de tu enemiga fe, siempre en alerta.
Nombre te puse, te marcó mi hierro,
«cáliz», «brida», «clavel», «cenefa», «pluma»…
(Era tu sombra lo que aprisionaba.)
Al interior sentido
convoqué contra ti. Y, oh burladora,
te deshiciste en forma y en color,
en peso y en fragancia.
¡Nunca tú: tú, caudal, tú, inaprehensible!
¡Ay, niña terca.
Ay, voluntad del ser, presencia hostil,
límite frío a nuestro amor! ¡Ay turbia
bestezuela de sombra,
que palpitas ahora entre mis dedos,
que repites ahora entre mis dedos
tu dura negativa de alimaña.




viernes, 7 de diciembre de 2012

EN LA SOMBRA. Dámaso Alonso



Sí: tú me buscas.

A veces en la noche yo te siento a mi lado,
que me acechas,
que me quieres palpar,
y el alma se me agita con el terror y el sueño,
como una cabritilla, amarrada a una estaca,
que ha sentido la onda sigilosa del tigre
y el fallido zarpazo que no incendió la carne,
que se extinguió en el aire oscuro.

Sí: tú me buscas.

Tú me oteas, escucho tu jadear caliente,
tu revolver de bestia que se hiere en los troncos,
siento en la sombra
tu inmensa mole blanca, sin ojos, que voltea
igual que un iceberg que sin rumor se invierte en el
agua salobre.

Sí: me buscas.
Torpemente, furiosamente lleno de amor me buscas.

No me digas que no. No, no me digas
que soy náufrago solo
como esos que de súbito han visto las tinieblas
rasgadas por la brasa de luz de un gran navío,
y el corazón les puja de gozo y de esperanza.
Pero el resuello enorme
pasó, rozó lentísimo, y se alejó en la noche,
indiferente y sordo.

Dime, di que me buscas.
Tengo miedo de ser náufrago solitario,
miedo de que me ignores
como al náufrago ignoran los vientos que le baten,
las nebulosas últimas, que, sin ver, le contemplan.




miércoles, 5 de diciembre de 2012

VIDA. Dámaso Alonso



Entre mis manos cogí
un puñadito de tierra.
Soplaba el viento terrero.
La tierra volvió a la tierra.
Entre tus manos me tienes,
tierra soy.
                El viento orea
tus dedos, largos de siglos.
Y el puñadito de arena
-grano a grano, grano a grano-
el gran viento se lo lleva.



viernes, 9 de noviembre de 2012

OVILLEJOS. Cervantes

                                    

¿Quién menoscaba mis bienes?
Desdenes.
¿Y quién aumenta mis duelos?
Los celos.
¿Y quién prueba mi paciencia?
Ausencia.
De ese modo en mi dolencia
ningún remedio se alcanza,
pues me matan la esperanza
desdenes, celos y ausencia.

¿Quién me causa este dolor?
Amor.
¿Y quién mi gloria repugna?
Fortuna.
¿Y quién consiente en mi duelo?
El cielo.
De ese modo yo recelo
morir deste mal estraño,
pues se aumentan en mi daño
amor, fortuna y el cielo.

¿Quién mejorará mi suerte?
La muerte.
Y el bien de amor, ¿quién le alcanza?
Mudanza.
Y sus males, ¿quién los cura?
Locura.
De ese modo no es cordura
querer curar la pasión
cuando los remedios son
muerte, mudanza y locura.


domingo, 19 de febrero de 2012

The Importance of Being Earnest


 In this scene, Lady Bracknell interrogates John Worthing, the young man to whom her dear daughter Gwendolin is engaged. As any loving mother should do, she enquires about the suitor's best qualities: his properties, his income, his relations... What else is love about?!