sábado, 22 de diciembre de 2012
viernes, 21 de diciembre de 2012
Premura
Texto de Luz
Cuando se sentó en el autobús ya sabía que
estaba ahí otra vez. Ese palpitar, ese latir brutal de su sexo. Supo también
que era irreversible, que debía darle rienda suelta, dejarse ir. Comenzó a
lanzar miradas a todos aquellos hombres que le parecían interesantes. No había
nadie. Se sintió desfallecer. Deseó llegar cuanto antes a Ventas y probar
suerte en el metro. Allí la cosa podría cambiar. Alguien se subió en una de las
paradas de la calle Alcalá, caminó hasta el fondo, su mirada tenía una
profundidad devastadora y llevaba un libro entre sus manos. Le gustó, le gustó
tanto que se revolvió en su asiento sacudida por un espasmo animal. Necesitaba
saber el título del libro, era una de sus manías. Deseaba que fuese
premonitorio, el hombre avanzaba por el pasillo, abriéndose paso entre la
gente, deseó estar de pie, en el pasillo, y que aquel hombre la rozase, se
apretase contra ella; ella lo detendría a su paso y rozaría su sexo
distraídamente, esperando encontrar respuesta. Pero estaba sentada, sentada y
no había posibilidad de escape. Aquella anciana mujer cubierta de bolsas le
impedía la aproximación. La voluptuosa necesidad sexual crecía a cada momento,
se sentía como una fiera enjaulada, necesitaba descargar toda su libido, se
sentía toda lascivia, toda lujuria, toda ella un inmenso sexo anhelante, ávida
por recibir toda la fuerza masculina, su dureza y su posterior licuefacción. El
final de trayecto iba aproximándose, sorteó como pudo a todos y cada uno de los
pasajeros, ya completamente ciega, poseída por esa furia descarnada y brutal.
Bajó del autobús como pudo, apretando fuertemente sus muslos, deseando ser
follada allí mismo, violentada hasta la extenuación. A medida que su deseo se
hacía más y más incontrolable menos motivos veía para seleccionar al macho
adecuado. Bajó las escaleras
apresuradamente, rebosante de delirio, casi a punto de explotar, de tener un
orgasmo automático, a punto de correrse sólo con su propia excitación. Cuando llegó al andén comenzó a escudriñar a
todos y cada uno de los machos; ninguno parecía lo bastante animal, lo
suficientemente cabrón. Cuando el vagón de metro abrió sus puertas, eligió
concienzudamente el lugar en el que debía sentarse. Eligió uno de los extremos
de la fila de asientos y allí se dispuso a esperar, decidió no seleccionar,
estaba tan caliente que se aferró con todas sus fuerzas a la barra metálica,
cilíndrica, toda pene. El metro se detuvo en una estación, comenzó a entrar
gente. De repente, un hombre cruzó su mirada con la de ella. Hubo un
entendimiento inmediato. Aquel tipo debió leer en su cara el hambre feroz que
la devoraba. Volvió sobre sus pasos, que se alejaban de ella y se apretó contra
la barra a la que ella se aferraba. Su pene había quedado justamente a la
altura de su mano. Se sintió desfallecer ante el contacto con el sexo
masculino, creyó que iba a desmayarse. El tren comenzó a andar y su traqueteo
no hizo sino aumentar la sensación de placer. Volvieron a cruzar sus miradas y
volvieron a entenderse. Ella comenzó a mover sus dedos, acariciaba aquél sexo
que se le había brindado y notaba cómo el suyo iba humedeciéndose, el placer
era brutal. El tipo se estaba empalmando y se apretaba contra su mano con un
descaro delicioso. Ella logró bajar la cremallera de su pantalón y notó el
tacto suave de su boxer y la dureza rocosa de su sexo. Mientras lo masturbaba
lentamente, lanzaba miradas hacia los pasajeros, todos parecían ir
ensimismados, distraídos, dormidos… Volvió a mirar a aquel hombre, esta vez ya
suplicándole su rendición, rogándole su esencia. Su sexo se convulsionó con una
animalidad desconocida mientras notaba cómo sobre su mano comenzaba a
derramarse un denso y húmedo calor.
viernes, 7 de diciembre de 2012
EN LA SOMBRA. Dámaso Alonso
Sí: tú me buscas.
A veces en la noche yo te siento a mi lado,
que me acechas,
que me quieres palpar,
y el alma se me agita con el terror y el sueño,
como una cabritilla, amarrada a una estaca,
que ha sentido la onda sigilosa del tigre
y el fallido zarpazo que no incendió la carne,
que se extinguió en el aire oscuro.
Sí: tú me buscas.
Tú me oteas, escucho tu jadear caliente,
tu revolver de bestia que se hiere en los troncos,
siento en la sombra
tu inmensa mole blanca, sin ojos, que voltea
igual que un iceberg que sin rumor se invierte en el
agua salobre.
Sí: me buscas.
Torpemente, furiosamente lleno de amor me buscas.
No me digas que no. No, no me digas
que soy náufrago solo
como esos que de súbito han visto las tinieblas
rasgadas por la brasa de luz de un gran navío,
y el corazón les puja de gozo y de esperanza.
Pero el resuello enorme
pasó, rozó lentísimo, y se alejó en la noche,
indiferente y sordo.
Dime, di que me buscas.
Tengo miedo de ser náufrago solitario,
miedo de que me ignores
como al náufrago ignoran los vientos que le baten,
las nebulosas últimas, que, sin ver, le contemplan.
A veces en la noche yo te siento a mi lado,
que me acechas,
que me quieres palpar,
y el alma se me agita con el terror y el sueño,
como una cabritilla, amarrada a una estaca,
que ha sentido la onda sigilosa del tigre
y el fallido zarpazo que no incendió la carne,
que se extinguió en el aire oscuro.
Sí: tú me buscas.
Tú me oteas, escucho tu jadear caliente,
tu revolver de bestia que se hiere en los troncos,
siento en la sombra
tu inmensa mole blanca, sin ojos, que voltea
igual que un iceberg que sin rumor se invierte en el
agua salobre.
Sí: me buscas.
Torpemente, furiosamente lleno de amor me buscas.
No me digas que no. No, no me digas
que soy náufrago solo
como esos que de súbito han visto las tinieblas
rasgadas por la brasa de luz de un gran navío,
y el corazón les puja de gozo y de esperanza.
Pero el resuello enorme
pasó, rozó lentísimo, y se alejó en la noche,
indiferente y sordo.
Dime, di que me buscas.
Tengo miedo de ser náufrago solitario,
miedo de que me ignores
como al náufrago ignoran los vientos que le baten,
las nebulosas últimas, que, sin ver, le contemplan.
BUTT CONTEST
Alfred Kubin, of course.
Here is the full painting.
Here is the full painting.
Doesn't he remind you of Goya?
And this puts an end to our Butt Contest. We hope you enjoyed it as much as we did.
miércoles, 5 de diciembre de 2012
VIDA. Dámaso Alonso
un puñadito de tierra.
Soplaba el viento terrero.
La tierra volvió a la tierra.
Entre tus manos me tienes,
tierra soy.
El viento orea
tus dedos, largos de siglos.
Y el puñadito de arena
-grano a grano, grano a grano-
el gran viento se lo lleva.
sábado, 1 de diciembre de 2012
MIUJER
Estúpida, mujer estúpida, no, así no, ¡así!, ¿pero, qué haces?, ¡no! Así ya no, ¡ahora así! Es que no entiendes nada, no hilvanas dos ideas. Si no fuera porque yo te digo…, anda, aparta, pero no te vayas muy lejos, ¿eh?
martes, 27 de noviembre de 2012
VERDAD, PALABRA DE DIOS
Dicen que dicen y hablan
Siempre hablan, no saben
callar
Prometen y perjuran, por siempre jamás
Prometen y perjuran, por siempre jamás
Alguien dijo que estaba
bien mentir
Que los dioses
sonreirían
Sabía decir
Y desde entonces, antes
tal vez
lloran los dioses
lloran los dioses
jueves, 22 de noviembre de 2012
viernes, 16 de noviembre de 2012
BUTT CONTEST (5)
Well, we know this was a difficult one...
Here's the solution:
El pecado by Julio Romero de Torres.
This is the full picture:
Here's the solution:
El pecado by Julio Romero de Torres.
This is the full picture:
Can you guess this other one?
sábado, 10 de noviembre de 2012
viernes, 9 de noviembre de 2012
OVILLEJOS. Cervantes
¿Quién menoscaba mis bienes?
Desdenes.
¿Y quién aumenta mis duelos?
Los celos.
¿Y quién prueba mi paciencia?
Ausencia.
De ese modo en mi dolencia
ningún remedio se alcanza,
pues me matan la esperanza
desdenes, celos y ausencia.
¿Quién me causa este dolor?
Amor.
¿Y quién mi gloria repugna?
Fortuna.
¿Y quién consiente en mi duelo?
El cielo.
De ese modo yo recelo
morir deste mal estraño,
pues se aumentan en mi daño
amor, fortuna y el cielo.
¿Quién mejorará mi suerte?
La muerte.
Y el bien de amor, ¿quién le
alcanza?
Mudanza.
Y sus males, ¿quién los cura?
Locura.
De ese modo no es cordura
querer curar la pasión
cuando los remedios son
muerte, mudanza y locura.
MONSTERS
Gregory is not a monster, not until…
he becomes one.
Gregor Samsa could tell you more about this, he knows well: he turned into a horrible insect one day. No one loved him after that.
But how can a boy be transformed into a monster? How
can it be if he is surrounded by a loving and caring family?
Don't be afraid, this is just a scary story. "There's no such thing as monsters", or... is there?
viernes, 2 de noviembre de 2012
KAFKA Y WILDE: Amor a primera vista
La contención desmesurada o el exceso
excelso.
¿Elegir? No acontece la
democracia.
Kafka soñaba con ser el elegido, amado
siempre a su pesar, “ven, siéntate a mi diestra”. Dame tu verbo. Créame. Sé que no te perderá
una blusa blanca.
¿Wilde? Tonto, tonto, tonto. Mira
que obnubilarte por aquel niño rubio… Era un poco efebo, cierto. Pero ¿qué
sería de él sin ti? Sólo tú lo creaste, lo creíste y tanto amaste tu obra que te entregaste a ella. Fue tu perdición. Caprichoso Wilde, te
dejaste cegar por los destellos de la luz sobre tu vajilla azul.
Ego te absolvo.
Ego te absolvo.
domingo, 28 de octubre de 2012
viernes, 26 de octubre de 2012
martes, 23 de octubre de 2012
miércoles, 26 de septiembre de 2012
martes, 18 de septiembre de 2012
BUTT CONTEST (4)
I knew you would guess!
Our last issue portrayed Dangerous Liaisons by René Magritte (1926).
Here is the complete painting:
Do you know this other one?
Our last issue portrayed Dangerous Liaisons by René Magritte (1926).
Here is the complete painting:
Do you know this other one?
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