siete años, de siete en siete
una vaca tras otra, gordas, flacas
tan ceñida es la cuadrícula
ajustada a parámetros
previsible
¿ qué espacio queda al capricho?
el sueño, el paso arrogante, el albedrío
fatuo, fatuo humano soñador
rompes un molde pequeño, te encuentras en otro, y en otro
después
no encuentras tu lugar si no en romper cántaro tras cántaro
esa luz que intuyes
aire
caes
te elevas
para volver a caer
hombre
hermoso
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